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Sin abrir los ojos, sólo escuchando el flip-flap que hacían las ruedas de los coches, Yoyo supo que había amanecido lloviendo. Y por el olor a pan tostado también supo que el desayuno estaba listo. Así que de camino a la escuela decidió cerrar los ojos y guiarse por los olores.

 

Nunca imaginó las jugarretas que su nariz podría hacer.

Yoyo y el color de los olores

$45.00Precio
  • Bruno Heitz

    Editorial: Fondo de Cultura Económica

    Páginas: 39

    Formato: Pasta blanda, 19 x 15 cm

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